El "Boy Scout Radiactivo": El adolescente que construyó un reactor nuclear en el jardín de su casa

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En 1994, un estudiante de secundaria de 17 años construyó un REACTOR NUCLEAR funcional en un cobertizo de madera en el patio trasero de la casa de su madre.

No compró material radiactivo; lo extrajo de objetos cotidianos del hogar, como detectores de humo y camisas de candiles de gas.

David Hahn estaba obsesionado con la química.

Mientras otros adolescentes hacían deporte, él estaba en su sótano en Míchigan haciendo experimentos. A los 15 años ya había hecho explotar su habitación dos veces y su piel se había vuelto naranja por las quemaduras químicas.

Se fijó una nueva meta: obtener la insignia de mérito de Energía Atómica de los Boy Scouts.

David Hahn- the bizarre tale of the nuclear boy scout

Pero David quería más que una simple insignia, así que planeó construir un reactor regenerador. Como no podía comprar uranio, se hizo pasar por un profesor de física y preguntó a la Comisión Reguladora Nuclear de EE. UU. dónde «conseguir» isótopos radiactivos.

Literalmente, le dieron las instrucciones.

David buscó materiales radiactivos en productos del hogar:

  • Americio: Cientos de detectores de humo

  • Radio: Pintura de las manecillas de relojes antiguos

  • Torio: Miles de camisas para candiles de camping, reducidas a cenizas

  • Tritio: Miras telescópicas fluorescentes para armas

Esnvolvió sus materiales en papel de aluminio, los unió con cinta aislante y utilizó un bloque de plomo para ensamblar el rudimentario núcleo del reactor en un cobertizo de jardinería detrás de la casa de su madre. No era un juguete.

Estaba emitiendo niveles peligrosos de radiación de forma activa.

Al usar un contador Geiger, David se dio cuenta de que su reactor casero estaba emitiendo haces de partículas radiactivas que superaban en más de 1000 veces la radiación de fondo.

Cundió el pánico. El 31 de agosto de 1994, a las 3 de la madrugada, David desmanteló el reactor y lo cargó en su Pontiac. Los vecinos llamaron a la policía pensando que estaba robando neumáticos. Cuando los agentes registraron su maletero, David les advirtió: «Es radiactivo».

La policía llamó al equipo de desactivación de explosivos, quienes a su vez contactaron a la Agencia de Protección Ambiental (EPA). La EPA declaró el cobertizo como una zona de desastre ambiental (Superfund site). Los equipos de manipulación de materiales peligrosos lo retiraron todo, lo sellaron en 39 bidones de acero y enterraron los residuos radiactivos en el desierto de Utah.

David nunca fue procesado a nivel federal porque ninguna ley prohibía explícitamente que un adolescente construyera un reactor con piezas caseras. Su historia sigue siendo una extraña mezcla de ingenio y peligro extremo.

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